Pequeño cuento de Navidad

Fuente: sergiogarciapanos.blogspot.com

A veces me cuesta. Era viernes noche. Una de las amigas que he hecho en el trabajo me dijo que me llamaría para salir, pero sus horarios siempre son trasnochados y apenas eran las 8. Llegué a casa, ninguno de mis compañeros de piso estaba. No tenía ganas de ir al gimnasio, puse la tele e hice  zapping pero no había nada interesante. Me sentía sola.

 Sabía que no ganaba nada sintiéndome así y decidí salir a la calle. Hace cinco meses que me vine a trabajar a Granada, y la experiencia está siendo grata, pero todo también es nuevo y ajeno. Decidí entonces darme una vuelta por un mercadillo de Navidad que pusieron en la plaza….. Navidad. Me despierta sentimientos ambivalentes. Siempre me gustó, de niña y de adolescente disfrutaba sus colores, la música, el ánimo de la gente en la calle, las fiestas e incluso durante muchos años su sentido religioso. Ahora ya no es igual.

En el mercadillo resultó que vendían muchas cosas, adornos para la casa, para el árbol, pesebres y diferentes alimentos típicos de la zona y de la época. La gente fisgoneaba y también usaba de excusa la venta para darse un paseo…  Antes me alegraba mucho la llegada de la Navidad, ahora me produce una especie de desazón: me encantaría que me siguiera gustando, pero por más que busco motivos tangibles no los consigo, me hace sentir muy nostálgica…  después de muchos años Fernando y yo no nos aguantamos más y nos habíamos separado, mi familia está lejos y este no es mi país, ni mis costumbres navideñas, por más que lleve unos cuantos años aquí. Muchas veces por estas fechas pienso que debo dejar de añorar lo que ya no vuelve y buscar mi propia Navidad.

Seguí caminando y decidí ir al centro de la plaza, donde no había tanta luz ni tanta gente como en los bordes. Vi un banco solitario y decidí sentarme un rato a no pensar en nada, o pensar en todo más bien. Si por lo menos estuviese en Barcelona, donde vivía antes, sería menos difícil, allí tengo a amigos de hace muchos años y la soledad no sería tan dura. Cerré los ojos y respiré profundo…

– Bonita noche, ¿no?

La voz sonó a mi lado. Abrí los ojos y miré a mi derecha. Un señor se había sentado en el otro extremo del banco. Tendría unos 70 años y sus ropas eran sencillas pero cuidadas. Su expresión era bonachona, pero igual desconfié.

– Pues no sé -le respondí- sí, es bonita.

– No pareces muy convencida, sonrió divertido.

– Sí. Sí, la noche es bonita, pero está un poco fría.

– ¿Qué es lo que está frío?

– La noche… o yo, que no estoy muy de ánimos.

– Bueno, son fechas que ponen triste a mucha gente, ¿tú eres una?

– Un poco, sí…. es que, me vine a trabajar aquí desde hace algunos meses y…

– ¿Te va mal en el trabajo?

– No, al contrario, me va muy bien, pero apenas estoy empezando a hacer amigos y me siento un poco sola. Y en estas fechas, es más intenso.

-Entiendo… Y tu familia?

– Lejos, soy de fuera.

– ¿Y eres casada?

– Separada.

– Y te sentaste aquí a pensar…

– Me senté aquí porque la casa se me iba a caer encima y salí a airearme un poco y ver gente. Pero tampoco ha mejorado mucho mi situación. Sucede simplemente que mi vida ha cambiado este año, me separé, me mudé de ciudad y eso implica un nuevo comienzo, y mientras me adapto  y conozco gente y hago amigos -suspiré-… para mí mis amigos siempre han sido muy importantes, quizás porque soy extranjera, han pasado a ser además de amigos el sustituto del apoyo familiar. Entonces me hacen mucha falta y hoy es viernes y… lo siento, lo estoy usando como depósito de mis quejas.

– No te preocupes, no tengo problema en escuchar, a veces es más fácil hablar con desconocidos.

– Sí, es verdad. No lo había pensado, pero me estoy desahogando con usted y soy incapaz de llamar a alguno de esos amigos o a mi familia para conversar.

– ¿Y dónde pasarás Nochebuena?

– Me iré a Barcelona a pasarla con una amiga muy querida.

– Pero eso está muy bien.

– Sí, la verdad es que sí. Y está muy bien porque siempre me tocaba ir con mi ex y su familia, que no deja de resultar un compromiso, y ahora vamos a hacer esta cena que realmente me apetece.

– ¡Bueno! Un punto bueno a tu Navidad de este año.

– Pues sí, la verdad que sí… ¡Perdón! y usted qué hace por aquí. Me he dedicado a hablar y a hablar…

– No pasa nada -me dijo sonriendo abiertamente- yo fui a comprar el pan para la cena y como la noche está tan bonita se me ocurrió sentarme un momento aquí.

– !Anda! y lo he entretenido con mis quejas.

– No, si me alegra escucharte.

– La verdad es que me ha hecho bien hablar con usted, a veces es más fácil hablar con desconocidos, como dijo.

– ¡Sí! -rió-Y ahora, como ya he cumplido mi misión contigo me voy a casa.  Me sacudió un poco el cabello como si fuese una chiquilla, y se levantó.

– Pues nos vemos otro día que yo salga a caminar para airearme y usted salga a comprar el pan. ¡Mucho gusto en conocerlo!

– Sí, ya nos veremos guapa. Adiós, y se alejó.

– ¡Adiós! le dije sonriendo… volví a cerrar los ojos para respirar ahora sí sintiéndome mejor, y me acordé que no le había dado la gracias al señor desconocido. Me levanté buscándolo por el camino de la izquierda por donde se había ido (habían transcurrido unos segundos). Pero no lo vi.

Caminé siguiendo la misma dirección, no se podía haber alejado mucho, llegué hasta la zona del mercadillo y miré a ambos lados, pero no lo encontré. De repente, se me hizo todo muy raro. ¿Será esto como uno de esos cuentos de Navidad?

El caso es que mi tristeza había pasado…

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22 comentarios en “Pequeño cuento de Navidad

  1. Partiendo de la base que no me gusta demasiado la Navidad, creo que estos momentos mágicos nos pueden ocurrir todo el año. En momentos en que nos sentimos un poco “abandonados” y aún así salimos al mundo siempre encontramos personas que nos reconfortan y luego…se van.

    Una historia muy bien hilvanada…

    • Gracias nena!! me ilusiona que me digas que está bien hilvanada, no tengo práctica con relatos, siento mucha inseguridad antes de publicar, y es importante para mí que me hagan críticas.
      Es cierto que siempre hay personas mágicas, en cualquier momento y lugar, yo lo que quise simplemente fue aprovechar las fechas y ponerle un tiempo. Pero la magia siempre está ahí esperándonos…

  2. Me pregunto cuánto pusiste de tu verdad en esto…

    Yo también escribí (todavía no lo publiqué), algo en ocasión de las fiestas… Es que cuando algo “falta”, las letras sobran.
    Muy lindo el relato… Yo creo que siempre hay personas desconocidas, que hacen las veces de angelitos cuando más lo necesitamos
    Besos!

    • Gracias!! ya se lo escribí a Mens: me ilusiona que me hagan críticas porque estoy aprendiendo a escribir relatos
      En cuanto a lo mío… aquí “entrenos”: en realidad esto iba a hacer un post personal producto de un día de bajón, pero al terminar y releer no me gustó leerme así,y no quise que me leyeran así, entonces decidí disociarme, crear dos personajes y convertirlo en relato, et voilà!

  3. Un relato muy bueno, lleno de muchos sabores, así como a veces mezclo la sensaciones con palabras…, me quedo con esas palabras de hacer tu propia navidad, con la gente, con los lugares…, que a ti más te importan…
    Besos¡

  4. ¿Como si fueras una chiquilla? ¡Pero si eso es lo que eres! Al menos, para lo bueno. 🙂

    Es bueno que sepas canalizar tus días de bajón para hacer cosas así. Al menos tendrán alguna utilidad, ¿no?

    El texto se lee bien, es ágil, porque los diálogos están bien escritos. Y deja de buscar al anciano, pues no lo encontrarás. Ahora mismo están sentado en otro banco, hablando con otra “chiquilla”. Lo puedo ver desde mi ventana, mientras nieva.

    FELIZ Navidad.

    • 🙂 🙂 🙂 fíjate como son las cosas y las percepciones: tu me llamas chiquilla, y normalmente entre mis amigos, que son de mi edad o mayores que yo, me traran como una chiquilla muchas veces, supongo que será también por mi forma de ser. Pero en mi trabajo soy la mayor del departamento, para mis compañeros veinteañeros soy una mujer madura, entonces mi rol frente a ellos cambia, no porque yo lo planifique así, pero el cambio de trato externo hace que mi conducta cambie también. Curioso.
      Espero que el señor siga buscando gente triste en los bancos para animarlos.
      FELIZ NAVIDAD

  5. La Navidad siempre produce nostalgia de compartirla aquellos que ya no estan con nosotros. Por los niños siempre la disfrutan con ojos nuevos. me gusto tu relato. FELIZ NAVIDAD

  6. Pingback: Hacia la Navidad « Zambullida's Blog

  7. Bueno, parece que tú también te has sumado a la iniciativa. Así que aquí estoy leyendo tu agradable relato ¡Qué encanto de señor! Uno tampoco necesita de grandes cosas para alegrarse del día, ¿verdad? Espero que, pese a la nostalgia que de un modo u otro a todos nos invade en estos días, disfrutes y…, ¡felices pascuas!

    • Hola Zambullida, gracias por visitarme!!! Sí , el señor era uno de esos abuelos entrañables, y le alegró de corazón la tarde a la chica… ahora estoy como la protagonista del relato, intentando buscar mi propia Navidad, mientras lo intento estoy contenta, con mis días de mis bajones pero entra dentro de lo normal… FEliz Navidad a ti también!!

  8. La navidad es un momento que pasa, como todos los momentos. La familia lejana, los amigos, aquellos que amamos y se nos han ido por otros caminos. Sin embargo, otras navidades vendrán para renovar nuestro ánimo.
    Mis más sinceras felicitaciones, por el relato y por esa dulce navidad que te está esperando tras la esquina. Como el personaje de tu historia…

  9. Precioso relato, realmente es cierto ” a veces es más fácil hablar con desconocidos” aunque quiza suene un poco loco, quiza los que más se atreven a hacerlo son precisamente los niños.
    Dos personas que se encuentran en el momento y en el lugar indicado, me pregunto ¿Que sentimientos habran despertado en el anciano? ¿Sera que recordo a una de sus hijas? Como sea seguramente también se fue con una buena sonrisa.
    Un abrazo.

  10. Mmmm no sé, a mí me parece que la sensación que le quedó a ella acerca del anciano es de haberse encontrado sin darse cuenta con un ángel de la guarda…
    Yo creo que a veces preferimos hablar con desconocidos porque el hecho de no conocer a la otra persona te quita la predisposición a sentirte juzgado. Lo que sí es cierto es que en ocasiones resulta muy provechoso
    Feliz NAvidad para ti también, aunque sea tarde, y esperoq ue tengas un maravilloso fin de año

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