Asanas

Mi clase de yoga siempre termina con un asana llamado sirshasana, que no es más que pararse sobre la cabeza apoyándose en los brazos mientras el mundo queda al revés.

Como no tengo práctica para hacerlo sola el profe me ayuda siempre. Esta semana tuve una variante: me dijo que me echaba una mano pero que lo hiciera junto a la pared para apoyarme en ella.

He de decir que  la sensación que me produce el asana me encanta, es otra óptica desde donde ver las cosas, y si haces respiraciones mientras estás en posición la sensación es muy agradable… sin embargo, esta vez además, cuando levanté las piernas conecté enseguida con un recuerdo infantil: en el colegio, en la clase de Educación Física, para jugar hacíamos la “parada de manos”, que era lo mismo de la clase de yoga pero apoyándonos en las manos en vez de los brazos.

No lo recordaba, y no recuerdo cómo lo lograba de niña, porque era bastante mala para los ejercicios, pero creo que lo hacía sola… y ahora de adulta necesito ayuda.

El otro día le escuché decir a Punset en la radio, hablando sobre la espontaneidad de los niños (aunque se refería más al uso de la palabra), que a medida que crecemos vamos siendo moldeados, “cortapisados”. De niñas, por hacer una gracia y jugar con las amiguitas practicábamos posturas como la parada de manos,  la vela (parada sobre hombros), el puente (el pino puente) y otras posiciones que ahora intento hacer buscando un rato de retiro espiritual mientras estiro mi cuerpo.

Está claro que necesitamos ser moldeados para adaptarnos a la sociedad en la que vivimos y ser “políticamente correctos”, ¿pero hasta qué punto es necesario? porque también perdemos un poco de esencia. Y de elasticidad.

 

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22 comentarios en “Asanas

    • Mi Faby qué sorpresa! no sabía que me leías (aparte del relato que les mandé)… no sé dónde está el equilibrio pero hay una parte de esa espontaneidad (y de esa elasticidad, que a los efectos viene siendo lo mismo) que no deberíamos perder frente a la “adaptación”. La cosa es encontrar el balance. Un besotón!!

  1. Hola TD,
    Sí,… se pierde espontaneidad. Elasticidad. Supongo que es difícil convertirte en un adulto integrado en el sistema ( que te haya tocado vivir, que también puede ser una tribu de una selva amazónica) sin tener que aceptar unas “reglas”. Las normas, sean las que sean, limitan la espontaneidad …y la elasticidad. Coincido contigo que es una forma de hacer más difícil eso de buscar “la felicidad”( interna).

    Yoga : He hecho varias sesiones ( de prueba) y para mi sorpresa, soy elástica y flexible pero, nunca , jamás ( ni cuando era espontánea. ; – ) he podido hacer el pino , la vertical o cualquier postura que se le parezca.

    Besos.

  2. Yo también hacía todas estas “poses” de niña y ahora lo hacen mis hijas. En veranos, en la piscina revivo la magia. Sin embargo, fuera del agua, no me aguanto ni con la pared… (cosas del tiempo y la gravedad).

    Es cierto que la vida adulta requiere ciertos “modos” pero también es cierto que se puede recuperar esa esencia si te dejas llevar… además disfrutas de las ventajas de la experiencia.

  3. Hace mucho tiempo (o no tanto, según se mire 😉 ) que dejé de intentar esas posturitas. Pero trato de ser niño siempre que puedo, en el sentido al que te refieres, porque tienes razón en que es una pena perder esa espontaneidad, y también las capacidades de asombro y disfrute propias de la infancia.

    Saludos.

    P.D.: No me extraña que te cueste darle la vuelta al mundo. En una historia es más fácil, pero en la vida real… 🙂

  4. Bueh…, yo de chica no pude ni hacer la medialuna… No se cómo le dicen en Venezuela… Eso que te parás, apoyás una mano, luego otra, y vas formando una medialuna con las piernas en alto hasta quedar en pie del otro lado…
    Yo siempre logré formar un plato…horizontal… planchada en el piso..

    En cuanto a lo que perdemos de cuando éramos niños, cuánta razón! Imaginate que el “animus jocandi”, el juego, que en los niños es espontáneo, luego se emplea en técnicas pedagógicas, e incluso en el ambiente empresarial para motivar a los empleados…

    ¿Quiénes son más sabios entonces? ;

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