Tarea de Navidad

Se trata de un ritual. O más bien de aquellas pequeñas rutinas que cada uno tenemos, esos pequeños actos que van construyendo lo que nos hace ser ese alguien distintivo en el mundo.

Así lo veo yo, aunque es un punto de vista que se puede reducir a un acto mecánico parido por la costumbre.

Me gusta ir a la tercera planta de la tienda. Me gusta hacerlo cada diciembre, a mediados; el piso está atestado de gente porque para eso es diciembre y el consumismo y las compras se lucen en su apogeo. Y soy una más en ese enjambre.

Me gusta llegar y dar una primera vuelta, la de reconocimiento. Voy mirando todas las opciones que hay, cada año la lista crece porque son más las marcas que se suman y los modelos que ofrecen. Yo pienso que en la era de las apps y las herramientas de ayuda digitales es extraño que el mercado de agendas anuales en papel crezca, lo creí hace un tiempo que mi sobrina veninteañera me señaló con cara de extrañeza que tenía una agenda. Supongo que a pesar de todo, algunas cosas continuarán en nuestros hábitos. Leer libros, anotar listas de cosas para hacer, hablar mirando a los ojos.

Decía que me doy la primera vuelta, veo el panorama general y me voy fijando en las que me van gustando de entrada. Allí empieza el primer descarte. Las que me atraen de primeras quedan, las que tienen un diseño bonito al abrirlas quedan. Las que me gustan de acuerdo a mis criterios de búsqueda, que van cambiando cada año.

La portada tiene que atraerme, el formato de las hojas también. El año pasado me decantaba por la distribución de los días a semana vista. Este año de primeras me fijé en una que tenía los días en hojas individuales.. Mi agenda tiene que tener colores siempre, pasteles o fosforecentes pero colores, algo para señalar por donde voy y material extra al final. El conjunto va determinando la segunda ronda de descarte. Y no repetir. Yo, que soy mujer de rutinas que se anota las tareas diarias en una agenda, me aburro con el mismo modelo cada año. Así que varío.

Camino alrededor de la mesa y el estante -ya he dicho que cada año son más los modelos- y me voy quedando con un grupo, luego descarto según las que van tomando preferencias por reunir más cualidades de las buscadas. Y me quedo con dos o tres que me permitan ese espacio que necesito para anotar mis planes diarios, y hojas extras y notitas para complementarlos. Me gusta que ellos, mis planes, queden bonitos en el papel aunque mi letra cada vez vaya a peor como mis ojeras. Por eso lo de los extras, es como adornar ese futuro que se escribe en ese diario que en realidad es un reflejo de los sueños. Los cotidianos en las tareas diaria, los grandes en los objetivos anuales. Escribir tareas que esconden anhelos, un empaque atractivo para adornar aquello que se desea con todas las fuerzas o que asusta de lo grande que resulta. Es más fácil si de entrada se ve bonito y fácil de escribir.

Total, que este año hubo disyuntiva, como siempre. La agenda de mandalas la descarté porque era la que estaba usando en 2018 aunque me gustara mucho. La indecisión vino con la portada rosa chicle y la palabra “Flípate” en una tipo que me encantó de Lucía Be. Me llamó la atención el papel de las hojas, y el bolsillo final que siempre busco para guardar algunas cosas. Pero los días estaban juntos y no me dejaba mucho espacio, y el precio era más alto respecto a todas las demás. Entonces terminé quedándome con la primera opción que había visto, la de los días en hojas individuales y hojas limpias con colores y dibujitos al final para hacer anotaciones y varios taquitos de postit para los añadidos de Mr. Wonderful.

Y me hace gracia porque siempre voy al final de la tarde y llega un momento en que la tienda dice por altavoz que la Fnac cerrará en X minutos para apurarte y que bajes a la caja a pagar para que te largues. En ese momento suelo darme cuenta del tiempo que paso allí, una hora, dos. Una hora y pico eligiendo un modelo de un simple cuaderno con fechas y días impresos para anotar. Cualquiera diría que es una tontería. Para mí es ponerle cara a lo que anhelo.

 

agenda mr wonderful 2019

Mi agenda 2019

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Mi Mapa del Tesoro

Los cinco días que nos fuimos de vacaciones me sirvieron para reflexionar sobre ciertas cosas. Fue como un parón para reenfocar, y establecerme objetivos que quiero lograr laboralmente hablando.

Como tengo ciertos problemas de dispersión -me voy distrayendo y pierdo el foco- decidí hacerme un mapa del tesoro, una técnica que aprendí cuando tenía aproximadamente 20 años -hace años ha-. He estado buscando en internet pero no conseguí el origen, solo sé que es una herramienta  que sirve para establecer objetivos.

A mí me gusta emplearlo (aunque tenía años que no lo practicaba) porque ayuda a determinar claramente un objetivo  y los pasos que consideramos debemos dar para llegar a él. Sirve para visualizar la meta, y por consiguiente estimula nuestra creatividad e inteligencia para buscar mecanismos que nos lleven a ella. Dicho de forma coloquial, te activa un chip en la cabeza que te predispone a algo, y eso hace que la mente se abra a buscar soluciones para resolver esa cuestión. “Hacemos foco”, como decía un profesor que tuve en la universidad.

Para llevar a cabo el mapa del tesoro simplemente es coger un papel y escribir el objetivo y los pasos a dar, pero la gracia es que cada uno establezca primero lo que quiere lograr (a veces no es tan fácil o no todo el mundo lo tiene claro desde el principio) y lo haga como le gusta, agregando fotos que visualicen la meta, frases estimulantes, colores, dibujos, o cualquier cosa.

Aunque estos ejercicios los veo como algo muy personal, he decidido compartir mi mapa del tesoro en este post por si le sirve a alguien para lograr algo que quiera…

Primero me hice en una hoja pequeña el esquema de lo que quería ver al finalizar:

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Luego lo titulé (yo le puse simplemente Mapa del Tesoro, pero cada uno lo nombra como quiera):

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Y fui escribiendo los pasos y el objetivo final empleando como referencia el esquema que hice:

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Después le puse colores, porque me encantan los colores, y conecté los pasos:

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Además de los puntos concretos, yo también agregué a lo largo del mapa pequeños objetivos que quiero lograr en lo personal, y que sé que me ayudarán a conseguir la meta final y disfrutarla, pero repito, cada uno debe adaptarlo a su circunstancia y realidad. También me puse un plazo de un año porque funciono mejor con tiempos -por lo de la dispersión que ya conté- pero tampoco es estricto -también soy un poco neurótica y me paso un poco con la autoexigencia. Si, tengo una pila de defectos- para no presionarme en demasía si el tiempo se dilata un poco.

Para terminar lo customicé con las pegatinas de los Wonderful con mensajes positivos y enérgicos:

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Y así quedó mi Mapa del Tesoro:

PhotoGrid_1377723988001Si alguien lo usa que me cuente cómo le fue!!

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