Tratado de psicología

Últimamente me ha dado por pensar algo:

Escribimos como somos.

Y no me refiero a lo expresado, a lo que queremos decir con las palabras, que también. Pero no es de lo que hablo hoy.

Me refiero a las letras. A las de la computadora no, que esas ya vienen premeditadas y hechas con alevosía; sino a las ocasiones, cada vez menos frecuentes, en las que volvemos al papel y lápiz, o bolígrafo. Porque mi letra de mano va a peor cada vez, es un poco como el niño que está aprendiendo a caminar, los garabatos del médico recetándote, aunque él lo hace aposta, yo lo hago porque mi muñeca no da para más. Falta de práctica, claro está.

Pero a lo que voy. Escribimos como somos, y no tengo idea de grafología, esto es pura lógica de barrio. En el trazo expresamos parte de nuestra personalidad, vamos delatando con pinceladas de tinta rasgos de nuestra forma de ser y hasta un poco de nuestras miserias, aunque nos empeñemos en adornarlo con florituras. Yo suelo ser nerviosa, vivo con tanta prisa y ansiedad que quiero hacer mil cosas a la vez y por supuesto no llego… Y escribiendo me voy comiendo las letras, o no las termino de trazar. El resultado es que ni yo me entiendo, cuando escribo un relato a mano y luego lo paso aquí, hay momentos en los que me quedo con cara bizca tratando de descifrar el jeroglífico que he hecho. Ahí es cuando me digo ¡jo! no puede ser, tengo que escribir más a mano para mejorar mi letra. Pero ella sigue igual. Horrorosa.

Ahora estoy intentando practicar la serenidad al mover la mano. Y cuesta. Escribo la oración y tacho, a ver Laura, vuelve a escribir, piensa en cada movimiento de la letra, respira antes si es necesario.

La vida misma.

Esta teoría también la tengo sobre el sexo, lo hacemos como somos, pero no lo voy a explicar por pudor, que de vez en cuando me sale.

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9 comentarios en “Tratado de psicología

  1. La deformacion propia del que escribe mucho, como estudiantes tomando apuntes, o el que hace mucho que no lo hace y va perdiendo la motricidad fina.
    Creo, que la forma de las letras indican mucho, siempre dejan esos rastros que las hacen únicas.
    Me encanta, despues de tanto tiempo saber de ti.
    Hasta pronto.

  2. ¡Me he sentido identificada! A veces no me entiendo ni mi propia letra… ¡es frustrante! Lo mío no sé si se arreglaría con escribir más a mano, que ahora lo hago poco, la verdad… creo que llego a tal nivel de mala letra que no se arreglará sin volver a hacer caligrafía…

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