En la vía

El señor, un anciano de 70 y muchos años que caminaba con bastón, aire enérgico y mirada de pillo me miró de arriba a abajo al llegar junto a mí en el semáforo y me espetó sin ninguna vergüenza: hoy te vas a conseguir un novio, procura que sea con dinero.

A mí tanto desparpajo me produjo risa de la buena, por eso seguí riéndome mientras le daba unas sinceras gracias por semejante piropo.

– Bueno, eso importante, le dije por decir, pero que me trate bien ¿no?, porque ¿qué hago yo con uno con dinero y que me trate mal?

– Ah no no, respondió, que te trate bien.

Y la luz cambió y él abuelo me dijo hasta luego, y yo con mi mayor sonrisa, mi pelo suelto, mi minifalda y mis botas de estreno de otoño le deseé buenas tardes. Me quedé con el chute de energía en el ego, y le dije a mis recién estrenadas arrugas ¡a tomar por saco!

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