El escribidor

Cada día se acercaba a observarlo. Entraba al parque por la puerta de la Reina Mercedes, tomaba el paseo de Coches y giraba en el paseo Uruguay. Desde allí ya la avistaba en el horizonte, unas veces con el cielo azul y brillante de fondo si era pleno día, o con los tonos naranja del atardecer, o el gris húmedo y triste de las tardes de lluvia. Dependiendo de esas ocasiones la silueta era solo una silueta oscura en el centro recortando el lienzo que se dibujaba de fondo, o ya desde esa esquina del paseo de Coches con el paseo Uruguay vislumbraba algún relieve, algunas de las formas que conformaban la figura.

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Cada día llegaba a la rotonda de la estatua para observarla. Daba la vuelta alrededor, miraba cada ángulo, respiraba las líneas. Así un rato, media hora, una hora, no sabía cuánto tiempo de la jornada.

Había descubierto al Ángel Caído hacía tiempo. Un día fue al parque a caminar, a despejar ideas y a encontrar inspiración para escribir aquella novela que esperaba escribir desde hacía años. Cuando llegó a la esquina del paseo de Coches lo descubrió. Fue un flechazo, un encuentro en el que su alma decidió que ese sería el personaje principal de su historia, el punto de partida para relatar aquello que quería contar

Pero ese aquello no terminaba de cristalizarse. Se imaginaba al ángel como un personaje que cobraba vida y dialogaba con una persona en ciertas ocasiones; o lo veía como un testigo silente de las historias encadenadas de varios personajes que cruzaban sus vidas en el parque; o lo visualizaba en un relato en el que fuese un sujeto fascinante para un solitario humano que durante horas lo miraba hasta convertirse en él, como el Axolotl de Cortázar. Pero era demasiado pretencioso emular al más grande escribidor de cuentos

Cada día iba al parque a ver la estatua buscando ese instante en el que la intuición iluminara en su cabeza una idea, un principio que le diera movimiento a sus dedos y lograra por fin arrancar aquella historia, esa novela que quería escribir desde hacía tiempo y con la que hasta ahora solo lograba deambular a distintas horas del día por el paseo Uruguay hasta llegar a la glorieta.

El ángel era y significaba mucho. Lucifer. El antiguo bueno expulsado por Dios del Paraíso por su mala conducta, la cara terriblemente expresiva, el brazo izquierdo en actitud de protección, los músculos tensos, el cuerpo ladeado mirando aquello que temía tanto. No había mejor personaje para su novela, si pudiese mirarlo desde allí arriba vería lo importante que era en su vida, lo que anhelaba encontrar ese punto de arranque para ir más allá del pedestal, de ese parque en el centro. A veces extendía una mano y trazaba su silueta con el dedo, y se emocionaba tanto que llegaba al punto de tornarse vidriosos sus ojos. Anhelaba conectar con su espíritu, soñaba ser él y librarse de toda atadura y convencionalismo, vivir al margen de cualquier mirada inquisidora porque ya estaba fuera de la norma. Como el Ángel que echó Dios del Paraíso.

Los que frecuentaban a diario el parque un día simplemente no vieron más al sujeto extraño de aspecto descuidado que todos los días estaba mirando la estatua del Ángel Caído; ni los que iban a correr por las mañanas temprano, ni los que tomaban sol a mediodía, ni los que paseaban por las tardes o se ejercitaban de noche. La figura volvió a estar sola rodeada de la gente que pasa por la rotonda. Sin embargo hay quien dice que desde entonces la expresión de la cara del ángel tiene algo distinto, como si a veces pareciera que su mirada es real. Como un ser vivo, como el Axolotl de Cortázar.

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12 comentarios en “El escribidor

  1. Me llevaste por aquellos lugares del viejo mundo, la rotonda, la calle Uruguay, tus letras y esa historia que hace correr a la imaginación, cobra vida esta historia “Hay quien dice que desde entonces la expresión de la cara del ángel tiene algo distinto, como si a veces pareciera que su mirada es real. Yo ya lo creo¡
    Me encanto tu post…
    Un beso
    C.

    • Gracias Stella!! LA verdad es que desde que estoy haciendo relatos, este es el que más he trabajado, lo redacté hace unos cuantos días, y durante los siguientes lo fui releyendo y puliendo, hasta que consideré que ya estaba más o menos listo (lo de más o menos es porque las cosas al final siempre pueden ser mejor) y lo publiqué
      Saludos!

    • Gracias Zambu!!
      Ahí voy con el mal dormir, no paso noches en vela pero me cuesta descansar, me compré la melatonina que me dijeron Stella y Mer y me vino bien, pero tampoco quiero habituarme a eso, entonces trato de alternar
      Segovia me encanta, a pesar del frío que no me gusta, la ciudad es preciosa y tiene mucho encanto, aunque no conozco ese pueblo con tu apellido
      Éxito en la feria del libro!!!

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