La transposición

Hoy me dieron mi documentación como ciudadana española -o como se diría en mi tierra, ya soy gallega-. Pedí la cita por internet y me la dieron para después de diez días (primera sorpresa), luego acudo a mi hora y solo tardo diez minutos en ser atendida (segunda sorpresa). Una chica muy simpática con fuerte acento andaluz me mira la documentación y va haciendo sus cosillas, en una de esas me dice ahora te voy a tomar las huellas, y yo rauda levanto mi dedo índice dispuesta a mancharme con la tinta correspondiente para estampar mis líneas dactilares… y va y me dice, el índice ponlo aquí, en una máquina que resultó ser la versión tecnológica de las huellas de toda la vida. ¿¿??!!!, ¿y esto existe?

Al minuto me comenta espera un momento mientras sale el carnet. ¿Qué carnet? ¿¿es que me lo van a dar ya??!!! Pues sí,  mi Documento Nacional de Identidad salió al instante con chip y todo y yo todavía estaba pensando en la tinta de las huellas dactilares…  hombre claro, si en la Venezuela revolucionaria la última vez que me saqué la cédula hace como 3 años todo seguía como siempre para mí, con tinta para los dedos de esa odiosa que no se quita, las sillas de lata, el ventilador y la secretaria que masca chicle y se lima las uñas.

No obstante, para mi asombro, luego vino el pasaporte. 5 minutos y me llamaron. Un minuto, las huellas tecnológicas de nuevo y listo, con mi librito a la calle. Llevo cinco meses solicitando la renovación de mi pasaporte revolucionario y aún no me han dado cita.

Recordé entonces que hace 8 años, recién llegada a Madrid me quemé la mano en un restaurante en el que trabajaba, y cuando mi jefe me llevó al centro de salud para que me curaran le pregunté cuánto era al doctor…

Por mucho que pase el tiempo era y sigo siendo la misma chica de pueblo, por eso la sensación de cambiar de papeles se me hace un poco rara. Llegué con un pasaporte y ahora tengo dos. Ahora puedo optar a cosas que se me hacen más fáciles con el DNI y el pasaporte español, como ir a Nueva York sin que me pidan hasta mis 23 reencarnaciones anteriores o a solicitar subvenciones para hacer un master. Sin embargo, a mí me gusta ser extranjera. Tomo lo que me gusta de aquí y de allá, y lo que no, lo desecho y paso de largo, me gusta esa sensación de desarraigo porque siento que me da más libertad para escoger lo que yo quiero. Aunque luego es mentira porque suelo ser nostálgica. Pero al final soy extranjera, aquí soy la venezolana y allá soy la que ya tiene acento de gallega. Algunas veces duele, porque pareciera que no tengo sitio en ningún lado, otras pienso, sí y soy muy afortunada por ello.

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13 comentarios en “La transposición

  1. Lo que tu eres es una treintañera.com. Ya no importa si de aquí o de allá, porque eres del mundo. ¡Y ahora, con el doble pasaporte lo tienes más cerca! ; – )
    Tu tierra será la que marque tu corazón. Él te dará los lindes. Y no tiene porque ser un territorio único: se permiten trocitos de todas las “tierras” que te hagan crick-crick , ahí, en el corazón. De momento, ya tienes dos …
    Un abrazo.

  2. Sabes¡ Cuando recibí tu post me dio mucha felicidad. En definitiva y seguro que todo lo acontecido tiene una historia que viene de muchos años, no sé si será por parte de tus abuelos o padres, hijos de la Madre Patria, pero la realidad es que son sueños que se van cumpliendo después de muchos sacrificios y penas de los que alguna vez dejaron a su tierra para ir a otro país…
    Felicitaciones, sabes que esta semana es dura para mi…, pero buena noticia la tuya¡
    Un beso
    C.

  3. ¡¡¡Bienvenida al maravilloso mundo de la libertad documental!!! Yo soy hija de inmigrantes uruguayos y aunque mis documentos son españoles porque nací aquí, en Barcelona, no me siento más de aquí o de allí. hago un poco como tú, elijo según la ocasión, de dónde me interesa venir…

    Y es genial y muy barato transportarse así. 😉

  4. Enhorabuena por la doble nacionalidad.
    En cuanto al sistema burocrático español…. Creo que has tenido suerte, y has dado con una de las pocas cosas que funcionan bien por aquí¡¡¡¡
    Un saludo

    • Jaja Hola Ana! gracias por visitarme! pues creo que, como siempre, depende del lado del cristal por donde lo mires, yo comparo el sistema burocrático español con el de mi país y ya te digo que lo encuentro muchísimo mejor.. pero quizás alguien de Suecia por ejemplo diría otra cosa.. a veces yo también me quejo del sistema de aquí, pero en el fondo sé que tiene muchas cosas buenas también. Un saludo!!

  5. Me quedo con este párrafo: “Sin embargo, a mí me gusta ser extranjera. Tomo lo que me gusta de aquí y de allá, y lo que no, lo desecho y paso de largo, me gusta esa sensación de desarraigo porque siento que me da más libertad para escoger lo que yo quiero. “

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