Momentos de magia

Voy a un ritmo vertiginoso entre estar fascinada por todo lo que vivo y veo y sentir el peso de la soledad por un nuevo comienzo. Salgo a caminar por la ciudad, es sábado soleado en Barcelona y me voy a dar una vuelta por Las Ramblas. Como siempre está muy animada, gente nacional y extranjera, de muy diferentes razas y nacionalidades, el crisol que constituye España en la actualidad. Termino en el monumento a Colón y decido ir más allá para ver el mar, como ya está anocheciendo  me encuentro una vista lindísima y decido sentarme en un banco que está justo en la orilla del puerto.

A la izquierda veo el centro comercial que hicieron ganándole terreno al agua, para llegar hasta él hay que cruzar la “rambla del mar”, un bonito puente de líneas modernas. El cielo está anocheciendo y por eso el tono es un azul muy intenso arriba, casi turquesa, y un poco más oscuro abajo. Y la luna. Una luna hermosa, casi llena, brillaba radiante en lo alto. Era una vista hermosa, y la sentía mía a pesar de la gran cantidad de gente que estaba alrededor. Respiré profundamente, y por primera vez desde que llegué aquí me sentí acompañada. Acompañada por una energía de la que me siento parte y que constituye el mundo, una vibración que me hace sentir serena, conectada con mi esencia, con algo muy profundo que forma mi base más íntima. Cada quien le pone un nombre a eso que es la espiritualidad de cada uno. Yo me siento feliz en ese instante.

Al día siguiente estuvimos caminando por gran parte de la ciudad, conocí la playa, callejeé por Barcelona y me encantaron unos músicos callejeros que tocan versiones de salsa y hacían un show muy gracioso para el público. Me encantaba mirar la gente, sentir el ritmo de la música y el sol que llegaba de pleno a mi cara…

Luego de ese día he seguido con el ritmo vertiginoso de ánimo que vengo viviendo, pero esos momentos mágicos de energía resultan un motor vital que pretendo sean más frecuentes. El trabajo está en permitirse la apertura de detenerse, respirar, sentir el aire, escuchar dentro y fuera…

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12 comentarios en “Momentos de magia

  1. Es que descubrir otra ciudad (y más una como Barcelona) es casi como redescubrir la vida.

    Sé que te adaptarás muy rápido, y me encanta acompañarte, aunque sea en este universo paralelo. Descubrir otros amigos que también te visitan me llena de alegría.

    Disfruta, y espero que te vaya muy bien.

  2. Barcelona es un abanico de regalos cuando personas como tu se conectan con ella.
    Yo vivo en una población cercana y siempre que quiero movimiento, diversidad y mucha vida, acudo a ella.
    Encantada de que estés por aquí, tus sentimientos revueltos entiendo forman parte de tu adaptación.

    Te mando un fuerte abrazo con sabor a sonrisa para que este trance sea rápido y empieces a disfrutar sólo de las cosas bonitas que tiene la ciudad 😉

    • Muchas gracias por el abrazo, y ya estoy disfrutando de mi estancia aquí, incluso los momentos de bajón, aunque no son un disfrute, son parte de la historia que escribo que constituye mi vida y luego al recordarlas resultan interesantes. Es lo bonito de llegar a un sitio, que lo miras todo con ojos de descubrimiento, como los niños, por eso trato de fijarme en todo y fijarlo en mi mente, porque sé que después, aunque me siga gustando algo, ya no estará la magia de verlo por primera vez
      Saludos!

  3. Recuerdo que en un comentario anterior, hice alusión a la magia de las Ramblas y a sus variados personajes.
    El descubrir Barcelona para mí fue una experiencia muy distinta a la que, hasta ese momento, había vivido en Madrid. Ahora puede que estén más o menos igualadas, pero en aquellos años no tenían nada en común. Comprendo y participo de tu alegría.
    Un abrazo.

  4. Veo que me has hecho caso y nos has regalado un comentario mágico. Tú dirás que estabas sola, pero yo leyéndolo me encontraba en ese mismo banco comtemplando ese mismo atardecer y he respirado tranquilamente contigo. Me siento totalmente identificada con esos momentos de espiritualidad, de llenarse de energía, de saberse en el mundo, de calma, de pensar que todo va a ir bien… Un atardecer, en primavera, y al lado del mar…eso es un pedacito de felicidad.Besos.

    • Pero qué bonito regalo me has dado con tu comentario!!!!! esto es un ejemplo de cómo la buena vibra se va encadenando a veces. Me da mucho gusto que te hayas sentido identificada con ese momento del relato, son momentos que luego recuerdas siempre, y por aquí es una bonita forma de expresarlos
      Un abrazo!!!!

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