Complicaciones

Llego al chequeo de la zona de embarque, me pongo en la cola, cojo mi bandeja y empiezo a quitarme cosas, las pulseras, el teléfono, saco el desodorante y el jabón pequeño que llevo en el morral, la netbook, el pasaporte con la tarjeta de embarque que ya tenía en la mano, y por último me acordé de quitarme las botas. Paso por el escanner y la mujer que está en la máquina de rayos X del equipaje de mano me dice que me tengo que regresar porque el ordenador tiene que ir en una bandeja aparte. Me devuelvo. Cuando voy a volver a pasar por el escanner me acuerdo de las argollas que llevo puestas y me las quito rápidamente, pero como ya mis cosas habían pasado las puse aparte sobre la bandeja del chico que iba detrás de mí. Paso de nuevo, ahora sí. Ahora a ponerme de nuevo todo, y a meter las cosas en el morral; en total, cuatro paquetes a recoger: dos bolsos y dos bandejas. Ufff. Es un estrés lo de viajar en avión.

Voy en vuelo a Barcelona a una prueba de trabajo. Hace tanto tiempo que busco uno que me guste. En el que me sienta cómoda. Y también un buen sueldo.

La cosa es que por fin me sale una oportunidad laboral interesante… en Barcelona. Es un trabajo con unas funciones que me gustan, la gente es agradable y se ven perspectivas. Y de nuevo vivo la espiral del cambio, las cosquillitas en el estómago porque no sabes lo que viene, pero que resulta emocionante; al mismo tiempo los momentos de ansiedad porque no sé si saldrá bien el invento. Es algo que me encanta al mismo tiempo que me da pánico. 

Y aquí estoy, en Barcelona, con la prueba hecha y la bienvenida por parte de las jefas de la empresa para formar parte de ella. Y a mí me ilusiona muchísimo, pero el sueldo es bajo para pagar una vivienda en dos ciudades, y no es lo mismo cuando se queda en casa la persona a la que quieres. Por momentos pienso si no estaré siendo quejica, o es lógico que quiera un equilibrio entre mis afectos y mis aspiraciones laborales.

¿Y entonces qué hago? me pregunto, no quiero quedarme en Madrid haciendo  trabajos paga-facturas y sintiendo que se me va la vida perdiendo el tiempo, pero se me hace bastante fastidioso trasladarme de ciudad para tener un sueldo que sólo me sirva para pagar recibos. Y realmente en esa empresa hay posibilidades de evolución, pero si te quedas a mediano y largo plazo con ellos.

Yo trato de razonar las cosas y pienso que no quiero estar pagando dos casas durante mucho tiempo, también es verdad que así como la empresa crece rápidamente, puede que crezca hacia Madrid y termine volviendo con ese trabajo, pero eso ya corresponde más al azar…. y me da pena vivir siempre a distancia, aferrarme a las llamadas de teléfono para compartir nuestro día a día cada jornada.

Entonces pienso en cómo puedo buscar un equilibrio, en lo personal se puede vivir a distancia de tu pareja, son circunstancias que pasan, aunque cueste un poco, o mucho. Pero queda lo del dinero. Ahora estoy buscando posibles soluciones. Pienso en los trenes que pasan durante tu vida y que no hay que dejar pasar. Pienso en la gente que me recuerda que el “no” siempre está ahí, entonces no se pierde nada con un intentar un “sí” salvo tu propia posible alegría. Pienso en mi hermanito, en su practicidad y su ímpetu para hacer algunas cosas y como me sirve de ejemplo muchas veces. Yo es que suelo ser echada pa’lante, pero la misma facilidad que tengo para eso la tengo para enrrollarme y verlo todo complicado. Ése es un aprendizaje. Las cosas muchísimas veces son más simples, consiste en buscar opciones y actuar con una, y si ésa no sale está la otra. Y si no toca cerrar esa puerta de posibilidades y abrir otra. Así de simple, ¿así de simple? no, no es tan simple, pero tampoco tan complicado como lo veo.

Es como los chequeos de los aeropuertos, tanta complicación fastidia.

 

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3 comentarios en “Complicaciones

  1. Dentro de poco en los escáneres de los aeropuertos hasta habrá que decir la contraseña del ‘facebook’. 😛

    No es fácil elegir, cada caso es un mundo, y es duro vivir lejos de tu pareja (quien supongo no tendrá facilidad para trasladar su trabajo a Barcelona).

    En situaciones así, donde todas las opciones tienen pros y contras, mi optimismo innato me lleva a considerar que, elija lo que elija (incluso aunque el resultado no dependa de mí), siempre saldré ganando.

    Míralo así, y en vez de “Complicaciones” esta entrada se titulará “Oportunidades”.

    Y como vas a salir ganando, sea cual sea tu elección, me despido felicitándote.

  2. Hola soy Mercedes:
    Leo que pasas por una delicada situación en la que, como siempre en esta vida, te ves obligada a elegir.
    Uno de mis hijos ha pasado por este momento y puedo decirte que su pareja ha resultado fortalecida y el trabajo les ha ido bien a los dos.
    Lo más importante es que tú este relajada, contenta y satisfecha, sea cual sea tu opción.
    Un beso grande y ánimo

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