Después de 3 años…

(De pana que eso no es así, y ¿los muchachos como están, chéveres?)… Llevo 24 horas aquí y a cada momento voy viendo cosas, escuchando palabras, sonidos, saboreando comidas que suponen un ancla directa a mi vida cuando vivía aquí, y me concentro en disfrutarlo, y es muy intenso.

(¿Qué pasa vale?)… Cuando llegué a Venezuela estaba nerviosa porque no sabía si tendría los bolívares depositados en la cuenta que me prestó Pelusa, se suponía que tenía que llegar al aeropuerto, sacar el dinero del cajero -con todas las precauciones del mundo para no ser atracada- y estaba tensa (Aló! ¿cómo está todo?).

Me subí al avión pensando en alternativas. Cambiar los 45 euros que traía conmigo en la oficina de cambio  como se hace en cualquier sitio donde las cosas funcionen medianamente bien, o lidiar con los hombres-zamuros que te esperan a la salida de las maletas para comprarte monedas que sirvan para algo. Pero en los dos casos iba a perder dinero porque el cambio en negro es Llegué al aeropuertomuy diferente al cambio oficial. (Ah! ok! fino!). También podía hablar con el del hotel a ver si conocía a alguien que comprara euros, pero ¿y si el tipo era un malandro? Total, que llegué al aeropuerto de Maiquetía y decidí ir por fases, porque primero tenía que pasar la parte de equipajes, y si te toca un necio te paran, te revisan las maletas y te quitan lo que quieran.

Me fui a la cola de extranjería. Bien, fino, como los caraqueños. Luego las maletas, fino también, pararon a dos maracuchos que iban delante de mí, mal por ellos. Busco al del hotel, ahí estaba ya, le digo que voy al cajero, y me dice que me acompaña, le digo que no ¿y si es un choro?, me voy al cajero y saco el dinero -¡ya estaba!- de prisa mirando para todos lados. Vuelvo, ya hay otros turistas que van también al hotel, qué bien, no quería ir sola con el chico. Me lleva a una Van destartalada manejada por otro chico con una chica de copiloto. Ya estoy más relajada pero voy atenta no sea que me lleven para otro lado, ¡qué estrés! ¿así vivía yo aquí?.

(“Su atenSión por favor, último llamado para el vuelo de VeneSolana con el número veintiSinco…”). El hotel chévere, el sandwich de la cena a 18 mil bolívares y casi me caigo de la impresión, madre mía. Para pagar miro bien los billetes porque estos dibujitos son nuevos, compro una crema dental y la chica me da de cambio una moneda de los bolívares viejos y otra de los nuevos, ¡¡¡¿y esto qué es?!!! es 1 bolívar, eso es válido señora. SEÑORA. Es que aquí soy señora, y mejor ni discutir, en Latinoamérica las treintonas somos señoras y las cuarentonas viejas. Punto.

Salí un momento a la calle porque quería ver el mar -con total precaución claro- y había gente tranquilamente bañándose, recordé entonces la maravillosa capacidad de los venezolanos de disfrutar a pesar de todo -están buenos para la meganeurosis española con la crisis-.

(“Gracias hasta luego, a la orden mami, hasta luego”). A la mañana siguiente, cuando íbamos saliendo para el aeropuerto escuché una melodía a lo lejos, me sonó familiar pero no le hice caso. A los cinco minutos caí en cuenta y salí corriendo a ver. Era un heladero de EFE con la melodía de siempre, ta ra, ta ra tan, ta ra, ta ra….

Canción Helados EFE

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7 comentarios en “Después de 3 años…

    • Muy emotivo Alan, es reencontrarse con tus raíces, volver a sentir de donde vienes y volverte a preguntar por qué te fuiste o para dónde vas… es una sensación de seguridad afectiva, aunque también es la certeza o la sospecha de vivir en un mundo totalmente propio, ni de aquí, ni de allá…

  1. Genial Lau, jajajajaja es que me siento identificada…con el tiempo nos acostumbramos a la sensacion de seguridad y extrañamos cosas tan sencillas y pintorescas que a cualquiera le parecería una locura.

  2. jajajajaja Hola que bueno saber de ti, tenías tiempo sin escribir, yo también estoy lejos de mi tierra, y se añoran hasta las cosas que nunca te imaginarías, y si es muy cierto lo de “señora” veo que ya conociste al amigo Alan, es buen chico, muy talentoso, con mucha imaginación y creatividad.
    SALUDOS

    • QUé bien, que te haya hecho reir el post, esa era mi intención, llevaba tiempo sin escribir precisamente por el viaje, 3 semanas pasan muy rápido. Y si, ya conocí a Alan, y me encanta esto de conocer gente a través de nuestras redacciones!! si hubiese sabido esto, empiezo con mi blog antes. Saludos Candy!

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