El insomnio y Candy Candy

(Escrito el 11-5-2010)

Anoche dormí bien. Después de siete meses mal durmiendo (desde que me quedé sin trabajo), y necesitando tilas, valerianas y pastillas (unas a veces, otras en otras, todas de vez en cuando), además de ir desarrollando el “músculo” de la meditación, dormí bien. Y estoy feliz. Es impresionante como las necesidades básicas del ser humano son realmente esenciales. Dormí bien y no lo esperaba, me desperté varias veces durante la noche, daba gracias al cielo… ¡y me volvía a dormir!

Entonces hoy sentí la necesidad de crear este blog, ya lo venía pensando desde hace tiempo, pero entre mi dejadez y la vergüenza de exponerme escribiendo cosas personales nunca lo hacía. Pero hoy quizás por la energía que da el haber pasado una buena noche me entraron ganas de tener un blog personal en el que desahogarme tratando de entender por qué me siento tan desubicada a veces.

Y es que cuando era niña, y vivía en ese pueblo recóndito que es el mío, soñaba con ser artista y famosa como sueñan muchas niñas… y también pensaba que cuando tuviera 30 ya tendría mi vida más que resuelta. Porque “la gente a los 30 ya sabe dónde está, adónde va y qué quiere exactamente de la vida”…. ¿no? ¡Pues no!.

O por lo menos no en mi caso. Y francamente en el caso de mucha gente que conozco que cree que tiene la vida hecha porque ya tiene un trabajo “serio”, una hipoteca, un marido/mujer, y hasta un niño… yo realmente pensaba que a los 30 ya uno se sentaba a esperar los frutos del esfuerzo hecho…. ¡ja! como se nota que vivía en un pueblo, allí los tiempos son más lentos porque la vida es más lenta.

Tenía mitificado los 30. Ahora estoy en ellos -acabo de cumplir nada menos que 34- y en muchas cosas me siento igual de perdida que a los 25, un poco más serena -eso sí- pero perdida al fin y al cabo. Buscando perennemente. Y a veces harta.

Entonces me acuerdo de Candy Candy,  en mis recuerdos la conservo como la heroína que veía desde mis ojos dulces de niña (no sé si es que a esa edad ya estaba pensando en temas existencialistas), la chica que buscaba su camino y vivía intensamente mientras tanto.

Ya sé que estoy muy grande para estas cosas, pero es un pequeño ancla que tengo. Conecto con mis sueños infantiles a través de Candy Candy, y creo que los sueños infantiles son importantes porque te conectan con tu esencia

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3 comentarios en “El insomnio y Candy Candy

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