Y el fuego sigue ardiendo….

…Nunca se sabe de dónde te llegarán los momentos agradables. Hace unos días me tocó unos inesperado, y menos mal que se tomó la molestia de avisarme mediante mensaje porque voy leyendo los post de los blogs que sigo con retraso y no me entero mucho.

Hay un premio circulando por esta vecindad global y ¡yo fui una de las premiadas! y lo mejor: ¡a mí me lo concedió una de mis blogueras favoritas! Como para no alegrarme, me lo dio Byp, Bypils, una chica cuyo blog es un chorro de agua fresca leerlo, con una redacción superamena y con una imaginación que supongo yo que  fue la típica hija única que se inventa historias para jugar y ahora de adulta esas historias las transcribe en papel, porque si no no me explico tanta capacidad para alegrarnos con sus relatos.

Bueno, que sueno pelota pero no lo es, léanla.

Me toca entonces pasar el premio, Byp dice en su post que se debe hacer a cinco blogs, pero yo he decidido que serán cuatro los premiados por mí. De todas maneras se lo daría también a mi premiadora en cuestión, a Alan, a Mens, a Mer y a Cruz, pero ellos ya tienen sus distinciones… así no se ponen pretenciosos ;)

Bubbles & Cheese: esta es una argentina reboluda (con cariño) que tiene una espectacular forma de reírse de sí misma haciendo de su vida relatos que son monólogos. Te ríes mucho con sus historias aunque no le entiendas un cuarto de lo que dice por su jerga porteña, da igual: la tía tiene el talento de contar bien y divertirte.

Trapitos al sol: Y sigo en el Cono Sur, argentina también, María Mirta Lepetisa es un personaje de una señora de servicio (limpiadora, chacha, cachifa, como se entienda según el país) que cuenta su vida en las casas en las que limpia. Estuvo un tiempo desaparecida pero acaba de volver, solo que no la he leído porque voy con retraso. Como dicen ellos, te repartes de la risa che.

Zambullida: La conocí hace poco, creo que a través de Mer o Byp. Es impresionante la capacidad que tiene para describir con poesía todo lo que siente y lo que ve. Hasta los sentimientos más tristes suenan bonitos escritos por ella. Castellana y poetisa.

Más que vivir: La dulce Eli. Mis comienzos con ella fueron medio accidentados gracias a mi proverbial impertinencia… pero es una chica tan dulce que es fácil fluir con ella. Escribe sobre la vida y sus facetas, y admiro su vocación de servicio para con los demás, sus ganas siempre de empatizar y sacar lo mejor de la gente, una boricua encantadora.

Ya está. También tengo que escribir 5 cosas sobre mí pero esta parte nunca me ha gustado, así que solo puedo decir que soy treintañera, me siento desubicada la mayoría de las veces y por eso me la paso buscando y aprendiendo y buscando y aprendiendo…

Que el fuego siga ardiendo…

Hoy

Hoy hace un año escribí mi primer post, antes de eso había hecho un primer intento de blog en Blogspot, pero entre que no me gustó el formato y que no me  había tomado muy en serio lo de escribir por esta vía no lo cuento como tiempo.

Después de ese primer post escribí uno que se titulaba El insomnio y Candy Candy,  con él, Candy Rose White, la bloguera, contactó conmigo dejándome un comentario, yo luego visité su rincón, y a raíz de eso fue que el Oso Hilandero entró en mi blog. A partir de Alan Rulf es que he ido haciendo “pandilla” de forma directa o indirecta.

Hoy estoy totalmente enganchada, a escribir posts, a leer posts y a compartir experiencias y relatos con personas que tienen en común el mismo cariño por la escritura y se expresan a través de las letras como yo lo hago. Hoy les quiero decir que estoy encantada de conocerlos, y me hace feliz esta red que hemos formado con gente de cualquier edad y cualquier origen… Aquí vendría el momento del brindis con las copas de cava, pero como es imposible por esta vía ahora usamos la imaginación tan prolija que tenemos para chocar copas…

¡Salud!

De vuelta a casa

Son casi las 3 de la mañana, acabo de llegar de salir con unas amigas, era el cumpleaños de Mer, y como estoy corta de dinero me excusé y me vine a casa. Salí del bar en Huertas y bajé andando el Paseo del Prado hasta Cibeles para coger el autobús… Me encanta esta ciudad por la noche, en la calle hay bastante ánimo, como siempre sucede en Madrid, y pienso que una de las cosas que mas me gusta de vivir en España es poder caminar a esta hora por una calle sin temor a que me pase nada. Esto no lo entiende un europeo, ellos incluso dicen que la inseguridad mas bien se ha acrecentado en los  últimos años. Cuestión de marcos de referencias, no han ido a Latinoamérica.

Respiro profundo y me parce maravillosa la noche, el cielo despejado con una luna en cuarto creciente (o cuarto menguante? no las distingo) y una primavera que hoy parece verano, amo el calor. Odio el frío con toda mi alma.

Pienso que quizás sea mi última salida nocturna antes de irme a Barcelona y siento que me va a ir bien, y que después de ello las cosas serán diferentes. Espero que para bien, claro.

Luego en el autobús me pongo a leer el trozo de periódico que me había dejado -yo y mi manía de diseccionarlos y seguirlos leyendo 7 días después- y me encuentro un interesante reportaje sobre cómo las redes sociales y los blogs  le están sirviendole a la gente para desahogar su faceta filosófica-trascendental-literaria de una manera gratuita y sin necesidad de padrinos; luego hacía comparativas con otras épocas y comentaba cómo se están actualizando antiguos géneros, por ejemplo, el aforismo, gracias a redes como Twitter.

La verdad es que visto así el ser humano siempre ha tenido necesidad de expresarse, pero en cada tiempo se emplean plataformas diferentes, ésta es la época de internet y las redes sociales, y me encanta vivir en ella, a pesar de que cuando viajo en tren me gusta mirar por la ventana y sentirme nostálgica como en las películas en blanco y negro. Suelo ser nostálgica, y a veces cursi.

Pero los cursis han existido siempre, y desde que tengo este blog he descubierto que hay un submundo en estos ciberdiarios de gente, que al igual que yo, emplea la red para desahogar sus cursiladas,  sus reflexiones, su talento literario, y no pasa nada. Me siento acompañada.

El insomnio y Candy Candy

(Escrito el 11-5-2010)

Anoche dormí bien. Después de siete meses mal durmiendo (desde que me quedé sin trabajo), y necesitando tilas, valerianas y pastillas (unas a veces, otras en otras, todas de vez en cuando), además de ir desarrollando el “músculo” de la meditación, dormí bien. Y estoy feliz. Es impresionante como las necesidades básicas del ser humano son realmente esenciales. Dormí bien y no lo esperaba, me desperté varias veces durante la noche, daba gracias al cielo… ¡y me volvía a dormir!

Entonces hoy sentí la necesidad de crear este blog, ya lo venía pensando desde hace tiempo, pero entre mi dejadez y la vergüenza de exponerme escribiendo cosas personales nunca lo hacía. Pero hoy quizás por la energía que da el haber pasado una buena noche me entraron ganas de tener un blog personal en el que desahogarme tratando de entender por qué me siento tan desubicada a veces.

Y es que cuando era niña, y vivía en ese pueblo recóndito que es el mío, soñaba con ser artista y famosa como sueñan muchas niñas… y también pensaba que cuando tuviera 30 ya tendría mi vida más que resuelta. Porque “la gente a los 30 ya sabe dónde está, adónde va y qué quiere exactamente de la vida”…. ¿no? ¡Pues no!.

O por lo menos no en mi caso. Y francamente en el caso de mucha gente que conozco que cree que tiene la vida hecha porque ya tiene un trabajo “serio”, una hipoteca, un marido/mujer, y hasta un niño… yo realmente pensaba que a los 30 ya uno se sentaba a esperar los frutos del esfuerzo hecho…. ¡ja! como se nota que vivía en un pueblo, allí los tiempos son más lentos porque la vida es más lenta.

Tenía mitificado los 30. Ahora estoy en ellos -acabo de cumplir nada menos que 34- y en muchas cosas me siento igual de perdida que a los 25, un poco más serena -eso sí- pero perdida al fin y al cabo. Buscando perennemente. Y a veces harta.

Entonces me acuerdo de Candy Candy,  en mis recuerdos la conservo como la heroína que veía desde mis ojos dulces de niña (no sé si es que a esa edad ya estaba pensando en temas existencialistas), la chica que buscaba su camino y vivía intensamente mientras tanto.

Ya sé que estoy muy grande para estas cosas, pero es un pequeño ancla que tengo. Conecto con mis sueños infantiles a través de Candy Candy, y creo que los sueños infantiles son importantes porque te conectan con tu esencia

Published in: on enero 24, 2011 at 10:30 pm  Comentarios (3)  
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